Se acerca despacio entre un millón de personas, y yo solo soy consciente de su sonrisa. De repente el mundo se para y me abraza, y mi corazón late tan fuerte que ni siquiera escucho las voces de los demás. En este momento soy una víctima de sus brazos, de su perfecta sonrisa, de su mirada profunda, y de tantos factores que influyen en él. Sé que ni siquiera me conviene, pero me resulta imposible dejar de pensar en él una sola décima de segundo en mi vida. Y es ese " algo " especial que tiene...
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