-Entonces, ¿Por qué no encontrar normalidad en mis sentimientos?
+Porque no es muy corriente que digamos que una muchacha espere para marido un hombre misterioso y, a ser posible, provisto de un secreto grave...
-Tampoco yo esperaría eso de otro; pero de él, sí.
+¿Y por qué esperarlo de él?
-Porque él ha sido el único que me lo hizo pensar al conocerle, y porque, a veces, me lo hace pensar todavía.
+¿Eh?
-No siempre, ¿Sabes?; pero a ratos hay algo en él, en sus ojos, en su gesto, en sus palabras y en sus silencios, hay algo en él, ¿ no lo has notado?, inexplicable, oscuro, tenebroso. Su actitud entonces conmigo, la manera de mirarme y de tratarme, las cosas que me dice y el modo de decírmelas, aunque no me hable de amor, todo ello no puede definirse, pero es terrible, y me atrae y me fascina. En estos momentos siento que hemos venido al mundo para unirnos y que ya hemos estado unidos antes de ahora.
Enrique Jardiel Poncela.
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