Dejo a mi mente vagabundear, allí arriba, donde las estrellas me impregnen de esa certeza que necesito. Ahora las ideas las tengo todas más claras, cuando ya he abierto los ojos, y parece que todo ha pasado. Allí no mienten, no existe el dolor y la ignorancia tampoco. Ya no tengo que preocuparme por si me ven ir o venir de allí o allá. No tengo que esperar para nada, tengo lo que quiero en el momento. A eso se le llama soñar, y es que a veces necesito alejarme de la odiosa realidad que todos tenemos como vida.
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