jueves, 27 de octubre de 2011

Está ese día en el que hubiese preferido no moverme de la cama. Me levanto tarde, me recogo el pelo peor que ninguna vez, llueve fuerte y hace frío. Descubro, que soy un bicho raro, y  muchas sonrisas falsas, pocas que tocan el corazón, pero sintiéndome mal, me muestro indiferente. Cabía 1 posibilidad entre 30, pues bien me toca a mi. Llego con prisa a mi casa, y me encuentro con que tengo que ir a otro lado a comer, y a comer la comida que más odio por cierto. Pero entonces... llego a casa, y mi perra se abalanza sobre mi, salta de alegría y me lame, feliz de verme, y entonces pienso que, todo lo vivido ese día no es tan importante como para no darme cuenta de que todavía quedan seres que dedican su vida a sacar una sonrisa.

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