sábado, 31 de marzo de 2012

Viento, más viento... y el crujir y protestar de los árboles y sus respectivas hojas. Aromas, a tierra empapada por lágrimas que segundos antes el cielo dejó escapar en un descuido. Un contraste gris y árido, amenazador. Y su espalda... apoyada en una gélida roca, con la mirada extraviada allá, donde no se alcanza horizonte, con el pelo alborotándose a cada golpe que el viento propinaba. Y adentro, en su cabeza y corazón, allá donde todo podría derrumbarse al más mínimo empujón... cientos y cientos de ideas, y sentimientos corretean hasta su agotamiento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario