sábado, 23 de abril de 2011

  
Dos pares de ojos que se pierden los unos frente a los otros, dos pares de manos aferradas, dos sonrisas infinitamente grandes, y un solo momento, un momento único. Eso es lo que necesitan miles de personas para tener por seguro que quieren pasar el resto de su vida con una sola persona. Otra historia que se cierra, que queda así para siempre; en la que habrá que saber llegar al corazón, al igual que luchar por este.

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