Me hizo la pregunta de: ¿ Por qué me pasa esto a mí? Sin pensar demasiado le respondí que eso puede pasarle a cualquiera. Insatisfecha con la pregunta me tocó la cabeza y me dijo: No.. ¿ Por qué todo esto a mí y a mis amigos no?. Yo me venía haciendo la misma pregunta desde hace un mes. Y la respuesta nunca es satisfactoria, porque no debería de ocurrirle a nadie. Contentarse con decir que es una cuestión de probabilidades es decir que a uno no le importa si es otra persona. Considerar que es un " mensaje de Dios" es poner en duda la fe, si el niño de uno es el que se muere por culpa del mensaje. Al fin de cuentas, no creo que exista una respuesta correcta. Es algo que ocurre y uno aprende a vivir con eso: luchar o aceptar... Y cada persona tiene una respuesta diferente. Me encantaría poder decirles que se me ocurrió una respuesta linda que lo resume todo.
El diario de Elena.
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