Llega ese momento en el que después de noches de incertidumbre, de lágrimas, de ilusiones rotas, de patadas, de sábanas que no entienden del corazón, y de vacío, decides decirle adiós a estas sensaciones, a esa pesadez de vivir atada a un recuerdo. Comienzas a experimentar, a sentir de nuevo, con cualquier cosa, aprovechando cada segundo para arrancarle una sonrisa a alguien.
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