sábado, 8 de octubre de 2011

Otoño

Siempre amé el Otoño; por el contraste de colores, acogedor y a la vez melancólico, y por esos aromas a tierra mojada y leña.; por esos paseos por largos caminos con techos formados por las anaranjadas hojas de los árboles, las cuales tapaban el cielo azul tapizado de gris.
Pero creo que esta vez será diferente. Es el Otoño más frío que posiblemente llegue a vivir, y en mi cabeza, en un rinconcito se prensará fruto del recuerdo. Frío por las miradas, frío por los abrazos vacíos, pero sobre todo, frío por el espacio comprendido entre las paredes de este músculo llamado corazón, comparado con una cajita-objeto, que es capaz de guardar cosas; pero no de dejarlas ir.

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